ESTAMOS EN VERANO… ¡CUIDADO CON EL SOL!

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ESTAMOS EN VERANO… ¡CUIDADO CON EL SOL!

 Son muchos y buenos los efectos que el sol tiene sobre nuestras vidas…permite la fotosíntesis de las plantes, nos calienta y da luz, metaboliza la vitamina D, nos alegra la vida (no hay más que fijarse en la tristeza de los días sombríos), y muchas más, pero no hemos de perder de vista que también, como todo en la vida, puede causar daño cuando se toma en exceso. Desde Instituto Médico Carrión, queremos centrar la página de esta semana en uno de los aspectos que más alarma produce respecto al sol: el melanoma.

Los factores de riesgo para el melanoma son múltiples; la radiación ultravioleta (sol), es el principal carcinógeno especialmente en personas con fototipo de piel I y II, tanto en aquellas con historia de exposición solar crónica como intermitente pero intenso, durante las horas de mayor radiación solar en períodos vacacionales, antecedente de quemaduras solares en la infancia, lentigos solares en zonas expuestas, nevos (lunares) displásicos, inmunosupresión, consumo de alcohol e historia familiar de melanoma.

Fototipo I: personas de piel muy pálida, pelirrojos en ocasiones, con una piel que casi siempre se quema, apenas se broncea y que suelen sufrir reacciones fotoalérgicas tras una larga exposición al sol.

Fototipo II: personas de piel blanca, sensible y delicada, generalmente de cabellos rubios o claros, que al igual que los anteriores apenas se broncean y pronto se queman con el sol.

Según la Organización Mundial de la Salud MS, las cifras de cáncer cutáneo tienden a triplicarse cada década, y una de cada seis personas lo padecerá. Al año se diagnostican entre 2 y 3 millones de casos, de los que 160.000 son melanomas.  Según Joseph Malvehy, coordinador de la Unidad de Melanoma del Hospital Clínic de Barcelona, uno de cada 60 españoles tendrá melanoma a lo largo de su vida. Por ello hemos de tener muy en cuenta que aunque en España el fototipo III o IV -pelo castaño-oscuro y tez de clara a mate que enrojecen primero y se broncean después de su exposición al sol- es el más común, hay que fomentar hábitos de fotoprotección adecuada. Junto a ello, la doctora Magdalena de Troya, del Área de Dermatología del Hospital Costa del Sol, y coordinadora del programa Euromelanoma recomienda hacer una autoexploración sistemática cada tres meses para vigilar las manchas y lunares nuevos y antiguos: “hay que revisar toda la piel sin olvidar las palmas y las plantas, la zona genital, la cavidad oral, la conjuntiva, y el cuero cabelludo , y utilizar un espejo para revisar la parte posterior del cuerpo”.

Pero volvamos al principio el sol ¿es bueno o perjudicial?

El sol es bueno, lo que ocurre es que nosotros no solemos utilizar medidas adecuadas. Como ya adelantamos, los rayos solares aportan la síntesis de la vitamina D, producen liberación de endorfinas y vasodilatación. Sin embargo, el exceso de exposición puede producir daños agudos -quemaduras, insolación, queratitis o conjuntivitis-, y crónicos: fotoenvejecimiento y lesiones precancerosas y cancerosas.

Si se tiene la piel blanca, se ha estado mucho tiempo expuesto al sol, se tiene antecedentes y además se es mujer, las probabilidades de padecer este cáncer son mayores. Este es el retrato robot, que define el Dr. Conejo-Mir, para el que el sol es el culpable número uno del melanoma, por lo que es necesario protegerse de él, no exponiéndonos demasiado tiempo en las horas de mayor radiación solar y cubriéndonos con crema que contenga alta protección, recomienda.

Los españoles, según Mehavy,  son conscientes de los efectos del exceso de exposición solar, sin embargo no cambian sus hábitos. Siguen saliendo en las horas centrales del día, aplicándose crema protectora insuficiente y cuando ya están en la playa (en lugar de hacerlo 30 minutos antes), etc.

¿Cómo protegernos?

La responsable de la Seccion de Dermatología Pediátrica del Hospital de la Santa Cruz y San Pablo de Barcelona, Eulalia Baselga, insiste en que la prevención debe comenzar desde la infancia educando desde el colegio: “El uso de fotoprotectores en los primeros 20 años de vida reduce hasta un 85 por ciento el riesgo de cáncer de piel. Entre las recomendaciones habituales, Baselga explica que el fotoprotector infantil debe proteger frente a los rayos solares UVA, UVB y a los infrarrojos, además de ser resistente al agua, a la fricción y fácil de aplicar.

Los niños necesitan especial atención, ya que éstos tienden a pasar más tiempo al aire libre y pueden quemarse más fácilmente. Los padres y las personas que cuidan de los niños deben protegerlos de la exposición excesiva al sol con los pasos descritos anteriormente. Los niños mayores necesitan tener cuidado con la exposición solar a medida que se vayan haciendo más independientes. Cubrir a los niños lo más razonable posible, resulta importante particularmente en los lugares del mundo más soleados, como nuestro entorno.

Junto a ello es importante recordar que se debe evitar que los bebés menores de 6 meses reciban directamente la luz solar y se deben proteger del sol con sombreros y ropa protectora.

Uno de los consejos más habituales frente al sol es utilizar ropa clara que cubra la piel, gorra y gafas de sol. Sin embargo, no toda la ropa ofrece la misma protección. En la ropa de calle, cuanto más unidas estén las fibras más alto será el FPU. Por ello, los tejidos sintéticos, como el poliéster o el vaquero, tienen más FPU que otros naturales como el lino. Además, la humedad reduce la protección hasta tres veces entre una prenda mojada y una seca.

Consejos Generales del Instituto Médico Carrión

¿Cómo se sabe, estando en la playa o piscina, expuestos al sol, qué horas son las que hay que evitar la radiación solar? Por la sombra: “siempre que la sombra sea corta es que la incidencia solar es vertical, y hay que evitar o protegerse de la luz solar; cuando la sombra es alargada significa que la incidencia es lateral, y será el momento en que, al menos las radiaciones ultravioletas B, no llegan con mucha intensidad”.

Gafas protectoras

Hoy no cabe duda de que la exposición crónica a los UV. puede ser responsable de cataratas, al menos un 10% de las cataratas observadas en EE.UU. tienen esta etiología. Actualmente se recomienda proteger los ojos con gafas que bloqueen el 99% de los UV.A y UV.B.

Cremas protectoras

Según la FDA (Agencia Federal del Medicamento de EEUU) hay que aplicar 100 mg/50 cm2 de piel. Así, para una persona de 70 Kg de peso, serán necesarios 25 g del producto. Sea generoso con usted mismo. Si se pone menos cantidad, habrá menor protección y más riesgo de quemadura. Siempre habrá que aplicar uniformemente en toda la superficie a exponer, y al menos 30 minutos antes de la exposición al sol. Por mucha cantidad que se aplique, o por muchas veces que se haga, nunca alcanzará mayor fotoprotección de la que tiene.

 Hay la creencia de que un producto resistente al agua o sudor lo será durante todo el día. Realmente no es así, existiendo una serie de normas para su empleo:

a) Aplicar, al menos cada 2 horas. Se ha demostrado que cuando se puso cada 2 horas y media, o más tiempo, las quemaduras fueron 5 veces más frecuentes.

b) Volver a aplicar inmediatamente se salga del agua.

La FDA recomienda el uso de productos con un FPS (Factor Protección Solar) al menos de 30.

La próxima semana hablaremos de Melanoma y Lunares.

 

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